El ser humano siempre ha utilizado la energía de la biomasa o bioenergía.
Desde los albores de la humanidad el ser humano ha utilizado la quema de madera para cocinar y mantenerse caliente.
La madera sigue siendo la principal fuente de energía de biomasa, pero otras fuentes de biomasa también se puede utilizar. Estas incluyen los cultivos de alimentos, de planta, utilización de residuos procedentes de la agricultura o la silvicultura, y el aprovechamiento orgánico de los desechos industriales y municipales. Incluso el humo de los vertederos puede ser utilizado como una fuente de energía de biomasa.
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