En un medio tan hostil como la Antártida se ha inaugurado recientemente un centro de investigación que funciona únicamente con energías renovables. Es la base belga Princesa Isabel. La viabilidad de esta base que funciona solo con energias renovables debería ayudar a combatir el escepticismo de los que cuestionan la viabilidad de la energía verde.

Esta base en la Antártida no emite gases contaminantes a la atmósfera ya que funciona únicamente con energía solar y eólica. Los ocho aerogeneradores de la base se han instalado en las montañas cercanas y los paneles solares –térmicos y fotovoltaicos– se han situado en la estructura del edificio. La base incorpora también un sistema de reutilización de las aguas residuales, a través de microorganismos, que permiten usar el agua de las duchas y los aseos hasta cinco veces.

Esta base será operativa sólo durante el verano austral, trabajarán en ella un máximo de 20 científicos durante los meses de noviembre a febrero.
El coste de su construcción de unos 6,4 millones de euros ha sido aportado por el gobierno belga, fondos privados y patrocinadores a través de la Fundación Polar Internacional.
El director de este proyecto ha declarado “Si podemos construir una base de estas características en la Antártida, también podemos hacerlo en cualquier otro lugar del mundo. Tenemos la capacidad, la tecnología y el conocimiento para cambiar el mundo“.
Además de este centro de investigación en la Antártida existe otra base inaugurada el año pasado – la E-Base – cuyo suministro energético también proviene únicamente de fuentes renovables.
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