La biomasa junto a la energía eólica son las principales fuentes de energía renovable en España.
En las centrales de biomasa se produce energía eléctrica, por ejemplo, a partir de subproductos desechados de industrias forestales, explotaciones ganaderas y agroalimentarias.
La biomasa llega a la planta donde es separada según su tamaño. En la caldera la biomasa se quema controlando las condiciones de combustión (temperatura, flujo de aire, etc) para mantener siempre las condiciones de combustión óptimas. Ese calor producido por la combustión de la biomasa convierte el agua que pasa por unas tuberías en vapor. Ese vapor de agua pasa por unas toberas que reducen su presión y aumentan su velocidad. Ese flujo de vapor mueve una turbina que convierte la energía del vapor en energía mecánica. Un generador aprovecha esa energía para producir electricidad. La energía eléctrica creada por el generador pasa a un transformador que aumenta el voltaje de la corriente. Esta energía pasa a la red eléctrica convencional.
El vapor se condensa y el agua una vez tratada vuelve a ser utilizada en el proceso. Los gases resultantes de la combustión de biomasa son filtrados para evitar en lo posible la contaminación de la atmosfera.

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