Las centrales fotovoltaicas son instalaciones donde se transforma directamente la radiación solar en energía eléctrica. Una central fotovoltaica debe estar situada en regiones con una alta irradiación solar. Regiones como el Mediterráneo son idóneas para la instalación de grandes centrales fotovoltaicas o huertos solares. Actualmente España es uno de los principales productores de energía fotovoltaica del mundo. En el 2008 la potencia instalada en España fue de unos 2.500 MW. Para el 2020 se espera que la energía fotovoltaica suministre el 12% de la energía eléctrica en la Unión Europea.
En las centrales fotovoltaicas se consigue producir energía eléctrica gracias al efecto fotovoltaico que consiste en que determinados materiales (células fotovoltaicas) al incidir sobre ellos una corriente de fotones (radiación solar) generan una corriente de electrones. Actualmente las células fotovoltaicas son de silicio, el objetivo es encontrar nuevos materiales que aumenten el rendimiento de estas células.
Las centrales fotovoltaicas, gracias a la investigación para conseguir células fotovoltaicas con un mayor rendimiento y la reducción de costes en su fabricación, pueden ser la alternativa a los combustibles de origen fósil. El impulso que ha sufrido el sector fotovoltaico gracias a las primas impuestas por el gobierno debe dar paso al pleno rendimiento económico de las centrales fotovoltaicas y de las centrales termosolares.
Además de los aspectos económicos de las centrales fotovoltaicas también debemos tener muy en cuenta los grandes beneficios medioambientales que la implantación generalizada de la energía solar nos puede traer. Una energía renovable y limpia, sin los efectos negativos de las energías convencionales.

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