Algunos políticos y expertos en energía europeos han declarado recientemente que la Unión Europea podría conseguir en el año 2050 que toda la energía que necesita provenga de fuentes de energía renovable. Para ello, todos los países de la UE tendrían que trabajar juntos y hacer grandes inversiones en desarrollo de nuevas tecnologías de energía renovable.
O sea que vayamos olvidándonos del tema. Grandes inversiones europeas es difícil pero posible. Lo que es imposible es conseguir que los estados miembros de la Unión Europea trabajen juntos. Hasta ahora la UE se ha caracterizado por ser una asociación política de países con intereses particulares muy diferentes. Un simple ejemplo, España y Alemania impulsan grandes inversiones en el sector de las energías renovables, mientras que Francia sigue invirtiendo en nuevas plantas de energía nuclear y los últimos países que se han incorporado a la UE fomentan la construcción de plantas de energía térmica que se abastecen de combustibles fósiles.
En pocas palabras cada país ha tratado de sacar tajada económica inmediata o a medio plazo, sin pensar en el futuro común europeo. Por tanto esperar que los países europeos pueden ponerse de acuerdo en un tema tan complicado como es el modelo energético es una utopía verde, una bonita ilusión irrealizable. Salvo que los eco milagros existan.
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