Según la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) en 2030 la mitad de la energía eólica se generará en el mar.
A diferencia de la energía eólica terrestre, en la que España es uno de los líderes mundiales, la energía eólica marina está encontrando indiferencia en la Administración.
A pesar de existir proyectos en diferentes comunidades españolas es muy difícil que antes del 2024 entren en funcionamiento los primeros parques eólicos marinos, una de las causas es la complejidad del procedimiento administrativo español.
En cambio el norte de Europa ha apostado fuertemente por la energía eólica marina. Nueve países se reparten los casi 3 mil MW de potencia eólica instalada en el mar.
Mientras en España se empiezan a dar los primeros pasos. Como los que se están dando en Canarias, con el lanzamiento de su Atlas Eólico Marino. En Cantabria con el Instituto de Hidráulica y el Centro de Pruebas de Ubiarco. O en Catalunya con el proyecto Zefir del Institut de Recerca de Energía.
Es necesario que la Administración cambié el rumbo con una clara voluntad política para impulsar la energía eólica marina. La costa española nos ofrece un gran potencial energético que debemos aprovechar.
