A pesar que algunos siguen negando lo obvio, numerosos estudios demuestran que nuestra forma de vida, nuestro modelo energetico es la causa del cambio climático.
El cambio climático no solo afecta a los ecosistemas naturales, también afecta a la economía mundial. Según diferentes estudios el cambio climático puede provocar una disminución de entre un 10 y un 20% del producto interior bruto mundial.
Si no conseguimos reducir drásticamente las emisiones de gases causantes del efecto invernadero en las próximas décadas se producirá un aumento de la temperatura media mundial de unos 6 grados.
El uso de combustibles de origen fósil nos ha llevado a un punto muy peligroso. Debemos cambiar el modelo energético y sustituirlo por otro que nos permita un desarrollo sostenible.
Hasta hace poco muchos apostaban por la energía nuclear como la gran solución. Después del desastre nuclear japonés ha quedado claro que la energía nuclear no es la solución. Su innegable peligrosidad y los residuos que producen demuestran que las expectativas que la energía nuclear creo en el pasado no se han cumplido.
Un modelo energético sostenible debe basarse en energías limpias, en el ahorro y en la eficiencia. Ha llegado el momento que la sociedad y los gobiernos apuesten decididamente por las energías renovables.
